VOLVER A VESTIR CON LANA.

¿Por qué no volver a vestir con lana? ¿Por qué no volver a utilizar la mejor fibra natural del mundo? ¿Por qué no apoyar a las ganaderías de ovino trashumantes y volver a hacer rentable la lana merina española? ¿Por qué no hacerlo aquí, en España, en la cuna del merino?

PROYECTO 001 – Revalorizando la lana merina trashumante de los Hermanos Pérez de Navabellida (Soria) y el merino negro autóctono de Álvaro Álvarez Redondo de León. Mantas de pastor y otras mantas de sofá lavadas, hiladas, tejidas, perchadas, abatanadas y diseñadas en España con pura lana virgen merina de origen español. Sin teñir, con el color natural blanco y marrón de las variedades autóctonas del merino español. Piezas únicas y de edición limitada. 400/400

MESTAS: ¿Qué es Mestas? ¿Por qué Mestas?

Del lat. mixta, part. pas. de miscēre ‘mezclar’. Escr. con may. inicial en acep. f. Agregado o reunión de los dueños de ganados mayores y menores, que cuidaban de su crianza y pasto, y vendían para el común abastecimiento. f. Concejo de la Mesta.

El alto macizo ibérico soriano, burgalés y riojano fue la cuna de la trashumancia de larga distancia, de la Mesta y de la selección del merino fino que tanta riqueza trajo a Soria, Castilla y España. Aquí, en estas altas sierras y montañas, nacen cuatro de las nueve grandes Cañadas Reales que vertebran y recorren media España. Con el progresivo avance de la reconquista castellana, los ganaderos de estas sierras fueron pioneros en la práctica de la trashumancia de larga distancia a las dehesas andaluzas y extremeñas, a la vez que se organizaban en pequeñas reuniones y gremios pastoriles que llamaron “mestas” y que fueron las precursoras del Honrado Concejo de la Mesta de Pastores fundado en 1273 por Alfonso X El Sabio. Esta relativa preeminencia temporal y organizacional de los pastores serranos, parece ser la causa de la posición privilegiada que la cuadrilla soriana ostentó siempre respecto a las restantes cuadrillas leonesas, segovianas y conquenses, desde su fundación oficial hasta su abolición definitiva en 1836, y que se plasmaba en varios privilegios.

MESTAS es un proyecto que nace del amor y la pasión por la historia, el merino, la lana, la trashumancia y el medio rural de dos inquietos y jóvenes amigos de los dos extremos de la Cañada Real Soriana Oriental, Francisco José Ayuso Moreno de Hinojosa del Duque (Córdoba) y David Ortega Gallardo de Soria. Después de convivir durante años con los últimos pastores trashumantes de Soria y de toda España, decidieron fundar MESTAS para transformar por primera vez la lana merina trashumante en mantas y otras prendas textiles de calidad y diseño. Todo hecho en España y en el medio rural con total transparencia y trazabilidad. Un homenaje único para todos ellos y un intento honesto y sincero de transformar y poner en valor el merino español, la industria textil y la trashumancia en España.

Una apuesta por la calidad sostenible y cercana: 100% lana merina española comprada directamente al pastor.

La lana merina es una de las fibras naturales más nobles y versátiles del mundo. Su estructura natural permite aislar del frío y regular la temperatura corporal, manteniendo el confort tanto en invierno como en verano. Además, absorbe la humedad sin perder calor, es transpirable, resistente y duradera, cualidades que la convierten en una fibra única para el descanso y el abrigo. A diferencia de las fibras sintéticas, la lana merina es 100 % biodegradable y renovable: cada año las ovejas producen nueva lana de forma natural, contribuyendo a un ciclo textil sostenible y de bajo impacto ambiental.

En MESTAS trabajamos con lana merina española comprada directamente al pastor, apoyando la ganadería extensiva, la economía rural, la trashumancia y la preservación de un oficio milenario en desaparición que es clave para garantizar la sostenibilidad y la biodiversidad de nuestros paisajes. Elegir lana merina es elegir calidad, confort y respeto por la naturaleza. Esta primer proyecto está fabricado íntegramente con la lana merina trashumante de los Hermanos Pérez de Navabellida (Soria) y el merino negro autóctono de Álvaro Álvarez Redondo de León.

Lavadas, hiladas, tejidas, perchadas, abatanadas y diseñadas en España por los últimos artesanos textiles.

Volver a fabricar en España es posible. Nuestras mantas están fabricadas 100% en España por los últimos artesanos textiles. En MESTAS cuidamos cada etapa del proceso para mantener viva una tradición textil con raíces profundamente españolas. Apostamos por un modelo de producción responsable y cercano, que garantiza la trazabilidad completa del producto y respeta tanto el bienestar animal como el entorno natural y rural donde se fabrica.

Cada manta MESTAS es fruto de un trabajo que une saber hacer artesanal y tecnología textil contemporánea, preservando oficios tradicionales y generando valor en el territorio. Producir localmente no solo asegura la máxima calidad y durabilidad, sino que también fortalece la economía rural y reduce la huella ambiental. Así, nuestras mantas no solo abrigan, sino que cuentan una historia de origen, honestidad y compromiso con la tierra.

La historia de los Hermanos Pérez de Navabellida (Soria) y la trashumancia: una apuesta por la calidad y lo cercano.

Siempre tiene que pasar un periodo de tiempo más o menos amplio para que el presente interese y se convierta en historia. Nada de todo esto tendría sentido sin los Hermanos Pérez de Navabellida (Soria). Los tres hermanos José María (75 años), Basilio (72 años) y Ricardo Pérez (69 años) son al menos la quinta generación de sorianos serranos trashumantes de las Tierras Altas de Soria. Sus padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos también lo fueron. Tras la jubilación de Eduardo del Rincón del vecino pueblo de Los Campos (Soria), ellos son los últimos exponentes de esta histórica saga de trashumantes merineros sorianos que marcaron durante siglos la historia y el devenir de Soria, Castilla y España. La fina lana de su rebaño merino autóctono, que conserva su familia desde hace generaciones y que cíclicamente trashuma desde las sierras de Soria a las ricas dehesas extremeñas de Trujillo (Soria), teje las finas y delicadas mantas de esta primera colección. ¿Puede haber mejor recuerdo y mejor manera de devolverles y agradecerles todo esto? Dos de las cuatro mantas que salen en esta primera colección del proyecto 001 llevan su nombre:

N A V A B E L L I D A (por su precioso y diminuto pueblo) y G E N E R O S A (por su madre, Generosa Hernández).

La trashumancia contribuye a la mejor y más óptima alimentación del rebaño (que vive y pasta dos primaveras y dos otoños, combinando los finos pastos de altura de las sierras de Soria con las ricas y floridas dehesas extremeñas), a su bienestar animal (la oveja merina es una raza eminentemente trashumante y andariega que lleva implícito en su naturaleza el trashumar y el alternar los rigores invernales y veraniegos del clima) y a la consecuente mejora de la calidad de la lana, que desde tiempo inmemorial es la más cotizada y la de mejor calidad. La lana es el mejor testigo y bioindicador del bienestar y la calidad del rebaño y la trashumancia, aún a día de hoy, una práctica que contribuye a la mejora de su calidad y bienestar. La lana y la trashumancia son la verdadera ecología, naturaleza y sostenibilidad. Con cada manta y con cada prenda de MESTAS, contribuimos a recordar y reivindicar todo esto. Cada manta es una pieza de arte e historia.

El merino negro autóctono de Álvaro Álvarez Redondo, presidente de la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Merino.

Álvaro Álvarez Redondo (46 años) es ganadero de merino negro autóctono en León y el actual presidente de la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Merino. Su caso es verdaderamente único y esperanzador: aunque tenía experiencia familiar en ganadería y muy especialmente en doma clásica de caballos, no fue hasta unos años después del fallecimiento de su padre que abandonó el negocio familiar de hostelería y decidió emprender en su pueblo comprando un rebaño de merino negro autóctono. En la actualidad, tiene unas 850 cabezas de merino negro que realizan una pequeña trasterminancia entre Santovenia del Monte y Candanedo de Boñar y se ha convertido en el primer ganadero leonés en ser presidente de la Asociación de Criadores de Ganado Merino (históricamente con presencia más preeminente de grandes ganaderos extremeños, andaluces y manchegos que serranos de las históricas provincias y cuadrillas mesteñas del norte). Su gran ilusión como ganadero y miembro de la directiva de la Asociación es volver a poner al merino autóctono español y su lana en el lugar que siempre le ha correspondido. El merino español, como siempre recalca, fue la primera gran raza de carácter internacional presente en todos los continentes y durante siglos, en acertada expresión del gran Manuel Rodríguez Pascual, “el petróleo español”. Nada nos impide pensar que, con la adecuada gestión de todas las partes implicadas, lo vuelva a ser algún día. Él lucha día a día para revertir esta situación.

El merino negro es la variedad más primitiva, auténtica y original del merino. Antiguamente, la gran mayoría de las razas ovinas de nuestro entorno eran de lana oscura. Las rebaños eran pintos y manchados, blancos y negros. Mixtos. También el merino. El color oscuro parece ser una selección natural adaptativa a los climas fríos y con poca insolación (muchas razas autóctonas nuestras son de tronco celta), a la vez que una capa fomentada por el hombre, que tradicionalmente prefería prendas oscuras o pardas sin teñir, más limpias, resistentes, prácticas y nobles. El merino blanco sólo predominó sobre el negro cuando se desarrolló la industria textil y, muy especialmente, la industria química del tinte. Entonces, por su posibilidad de ser teñido, se extendió y predominó sobre el negro y la mayoría de las ganaderías pasaron a ser predominantemente blancas, eliminándose progresivamente los ejemplares negros. Su lana, de menor finura que el merino blanco por su secular abandono y selección más tardía, sigue siendo perfecta para otras prendas menos finas. La lana del rebaño de merino negro de Álvaro dará el característico color oscuro o marrón a las mantas y prendas de esta primera colección de MESTAS. En honor a esta gran historia y la tradición de las prendas oscuras, nuestra primera colección de cuatro mantas incluye el modelo B A B I A.

Un simbólico homenaje a una prenda universal con los dos colores originales blanco y marrón de la lana: la manta de pastor.

El primer y único regalo que le hicieron a mi buen abuelo Adolfo Gallardo Molinos de 96 años cuando fue de zagal con 8 años fue un capote de pastor. Era basto y marrón, tirando a rojizo, abierto por delante y con una capucha en punta por detrás. En su pueblo, Paredesroyas, donde nacieron él y sus 10 hermanos, donde había nacido su padre Galo y su abuelo y bisabuelo, y donde ya no nace ni nacerá nadie más, no había sastre. Lo hizo el sastre de Aldealafuente. Tenía el mismo color que las ovejas royas que pastoreaba, el mismo ocre oscuro que la misma tierra que pisaba y araba. Entre las ovejas, chiquitujo como era, por los pocos cerros y lastras del pueblo, parecía una oveja roya más. Luego, más adelante, cuando era más mocete y creció, cambió el capote marrón por las mantas de pastor a cuadros que traían a vender al mercado de Gómara desde Illueca (cuadro azul) o Enciso (raya verde). Decía que eran mucho mejor. Con ellas se jubiló de pastor cuando unos años más tarde su padre vendió las ovejas y él pasó a trabajar las tierras con el tractor. Las mantas pasaron entonces a estar siempre allí, detrás del asiento del tractor, en la cochera o arropando las patatas de la huerta. Así las recuerdo yo.

Unos cuantos años más tarde, por derivas y avatares absurdos de la vida, a un nieto suyo, hijo de la hija mayor, de la Fe, que jamás pisó el pueblo y menos aún una oveja, le dió por jugar sin suerte a ser pastor sin ganado y a vivir y convivir con los últimos pastores de esta ovejera tierra. Por hacer fotos, escribir en libretas y todo eso. Por el camino, se enamoró de una prenda, de un oficio y de la mejor fibra natural del mundo: la lana. Con un gran amigo igual de zumbado y de la otra punta de España, se lió la manta a la cabeza y transformó la lana merina de sus buenos amigos trashumantes en mantas y prendas textiles, reinterpretadas y traídas al presente. Cuatro diseños en total. Naturales. Ecológicas. Antibacterinas. Termoreguladoras. Suaves. Finas. Sin teñir. Sin químicos. Hechas aquí. En España. Sin ayudas. Sin cuentos. Por el mismo ánimo y motivo que nos hace levantarnos todos los días: CREAR. Para eso estamos casi todos en este mundo.

Las mantas de pastor, tejidas en rudimentarios telares manuales o en más modernos telares eléctricos de lanzadera, son, junto a las capas y los capotes, unas de las prendas más utilizadas por los pastores de ovejas de medio mundo (desde nuestra península ibérica hasta Rumanía o el

Tíbet, pasando por las Islas Canarias o África). Embozarse en ellas es todo un arte que solo unos pocos pastores recuerdan. Con el debido punto de batán, eran impermeables y protegían del frío. Duras y pesadas, mil veces remendadas, duraban varias vidas y se heredaban. Una buena manta de pastor era el primer regalo de todo buen pastor y se llevaban hiciera frío o calor. En verano, echadas al hombro, servían para echarse la siesta sobre el campo cuando el ganado sesteaba y en el cogujón, una especie de bolso que se hacía cosiendo en un extremo los bordes de la manta, se podían cargar los corderos que nacían en el campo o el mero hato del pastor. También se echaban sobre los burros o las caballerías. Son parte de nuestra historia y ahora, en esta primera colección de MESTAS, queremos traerlas al presente.